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TERRITORIOS BALDÍOS

TERRITORIOS BALDÍOS

De Julián Álvarez a farmear aura

DARIO FRITZ

En el mundo del deporte se ha seguido con morbo de telenovela el pedido de Julián Álvarez para salir del Atlético de Madrid y fichar por el Barcelona. Su club se ha plantado en un orgulloso rechazo, aunque medien de 100 a 150 millones de dólares por la operación, y de ahí todo un escándalo donde se interpone el abucheo de los hinchas madrileños para su jugador estrella, más las peleas mediáticas entre las instituciones, y un muchacho de apenas 26 años tironeado por todos lados, seguramente deprimido –basta ver sus imágenes recientes–, sin encontrar ubicación dentro de tanta bulla y sin salida conciliada a la vista. El melodrama sirve para ilustrar el eterno punteo entre quienes como propietarios asumen su intocable orden capitalista de hacer lo que se les dé la ganas con su inversión -aunque no se trata de plantas de montaje de autos sino de una persona- y el propio Álvarez, la calidad excelsa de la mano de obra.

No se trata aquí de dilucidar teorías y prácticas de modelos de producción, ni de algo que se le parezca. En el futbol, muy presente en este nivel de élite con cifras infladas por su exorbitancia –su camino a convertirse en una gran burbuja que explote sobre las finanzas de los clubes como en 2008 ocurrió con las hipotecas puede tener visos cercanos de concreción–, son normales las idas y vueltas de transferencias reclamadas por los propios jugadores. La confrontación madrileña–catalana, más cercana a la de barras bravas, antes que la formalidad institucional, y un futbolista en medio de la metralleta verbal, nos acerca a otra eterna ecuación: apropiarnos de nuestro destino o dejar que la marejada nos lleve hacia algún lado donde desembarcar. La rebeldía puede hacernos infranqueables o el conformismo sospechoso de frustraciones. Pero no siempre dependerá de las actitudes.

Desde niños asimilamos que todo progreso irá de la mano de la educación y las habilidades que instrumentemos. Cualquiera que haya pasado por la secundaria y preparatoria puede hacer su mejor cálculo. ¿Cuántos de su generación saltaron a la universidad y cuántos obtuvieron título? Ya no se miden tanto por licenciatura sino por postgrados las posibilidades de ascenso social, pero llegar a la primera etapa universitaria sigue siendo todo un reto. Una encuesta de julio pasado del INEGI indica que 53.1% de los mexicanos perciben que su situación económica ha mejorado respecto a sus familias (71.3% dijo tener mejores estudios). Pero donde la percepción se manifiesta negativa es en la situación patrimonial, solo 37% afirmó estar mejor que sus padres. Otra medición, del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, marca los contrastes y alcances de la movilidad social: en el país, 74 de cada 100 personas que nacen en la parte más baja de la escala socioeconómica, no logran superar la condición de pobreza a lo largo de su vida. En el sur de menor desarrollo económico, 86 de cada 100 mexicanos no lo logran, mientras que en el norte más próspero, la proporción es de 54 de cada 100, y en la Ciudad de México 59 de cada 100 capitalinos superan el Rubicón de la pobreza.

Hallar el camino que nos ubique en un lugar en este mundo, no es tarea sencilla ni se regala en alguna esquina. Tampoco se trata de ser el mejor –allí te quedas solo o sola, dijo Hebe Uhart–, en una competencia tonta por la que nadie te recordará. Ignorante sería ir hacia allí únicamente por una plenitud económica que cualquier descalabro te pondrá en tu lugar. El deportista de élite cuenta con el prodigio físico, alimentado por la constancia de su esfuerzo, para descubrir y asirse pronto a ese lugar. Otros lo hallarán en el estudio persistente en el laboratorio, en la habilidad para hacer de los números un socio, en la tenacidad de atrapar la mejor sazón que aplaudan sus comensales. En hacer de la palabra un estandarte o de levantar paredes un arte. Pero si el mejor alimento no llega, si la educación se posterga, si la medicina solo la aportan los tés de hierba, si la paga alcanza para un lugar de hacinamiento, la rebeldía y la constancia apenas serán el entretenimiento de un influencer contando las mejores versiones de farmear aura.

Darío Fritz
Darío Fritz es periodista, editor y profesor de periodismo. Autor de “Con la muerte en el bolsillo” (Ed. Planeta) y en “El libro rojo” III (FCE).

Sobre la autora

Araceli Domínguez

Productora Ejecutiva de Voces Ecológicas de la Frontera.
Periodista profesional con estudios de educación ambiental en CETYS Universidad y Fundación PROBEA
Diplomada en Derechos Humanos
Imparte cursos de educación ambiental, cultura del agua, la carta de la tierra, reciclaje, derechos humanos, libertad de expresión y análisis de riesgo.