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TERRITORIOS BALDÍOS

TERRITORIOS BALDÍOS

El talante de la manada

DARÍO FRITZ

Cuando la solidaridad del vecino toca a la puerta, corresponde recibirla con los brazos abiertos. A veces puede que no sea tan necesaria y con lozana diplomacia se agradece. Uno y otro se corresponden con el corazón henchido. Modales de buena familia, dirían nuestros abuelos. El desprecio nunca aparcaría en esos casos. Cabría apreciar que eso ocurre dentro del sentido común de la gente corriente. Pero se está normalizando en estas épocas que eso no ocurre cuando de políticos se trata, o de gobernantes, mejor dicho. Ellos, que se vanaglorian de estar cerca de los ciudadanos, claro que cuando se relamen por buscar votos, lo desechan con frecuencia al momento en que el poder los cobija. Ya no importa en ese caso insultar al adversario o el que piensa diferente, ya no importa pisotear al mas débil, ya no importa acusar sin pruebas, mucho menos mentir descaradamente para enlodar al de enfrente. Adoptan, con la soberbia del impune, carta blanca para polarizar y hacer delconflicto y la confrontación un modo de gobernar.

El sismo en el occidente de Colombia ha manifestado en días recientes el semblanteideológico con el que el gobierno entrante, de apenas unos días, ha cerrado las puertas a la solidaridad internacional proveniente de aquellos que no pintan del mismo palo. Aquí solo entran los que están “certificados” ha mandado a decir, con diplomática excusa para aquellos que como México, uno de los más experimentados en el mundo, se han ofrecido altruistamente a enviar rescatistas para hallar sobrevivientes entre los escombros. Lo del certificado, como si se tratara de demostrar currículum profesional en una licitación pública, sí lo cumplen, ha dicho, Estados Unidos, Israel, El Salvador, Ecuador, Chile, regímenes del mismo sesgo político, conservador y de ultraderecha, como se define al de Abelardo de la Espriella.

Hay maneras mucho más urbanas de marcar diferencias, aunque aquí solo se trataba de salvar vidas, pero los modos de campaña electoral del colombiano hace pocas semanas,basados en denostar al de enfrente, en este caso el aspirante de la izquierda, ahora se espejean para gobernar. Y la exclusión deliberada de aquello que huela a progresismo en la ayuda para las víctimas del terremoto se fortalece como un ejemplo más. Es un modo de operar que sirve a la política doméstica en la región como a la de convivir solamente con los socios ideológicos extranjeros y al mismo tiempo alejarse o menoscabar a los que forman parte de otras veredas. Trump es el principal incentivo y Milei el hijo adoptivo que lo alienta desde las bravuconadas como ir a Brasil a denigrar a Lula da Silva y mellar la relación con su principal socio comercial, injuriar a Pedro Sánchez en su propio país o acusar a México de participar, sin pruebas, claro, de una campaña financiera contra sus intenciones de reelección presidencial del próximo año.

El modo manada de gobernar -nosotros frente a todos los demás- necesita sobrevivir, y como ley de la selva donde solo resisten los más aptos, arrastra miedos y temores (el migrantes es un enemigo, las minorías no tienen derechos, a los disidentes bastonazos y acusaciones de terrorismo), engaña y desinforma cuando se necesita, se refuerza en el odio, glorifica el individualismo y al más fuerte, pinta un mundo de ficción y triunfalismo que las redes sociales exacerban, hace a los ricos más ricos. Los gritos, antes que la discusión, losexhibe. Como advierte el periodista y escritor José Luis Sastre, “el mundo se explica en sus divisiones y las opiniones tienen más peso que los hechos”.

El talante autoritario avanza en la mayoría de los países del continente, frente a cuatro que por el momento fragmentan el mapa; Brasil (con elecciones en octubre), Canadá, México y Uruguay. Si usted quiere establecer qué tan fuerte son los rasgos autoritarios de un líder, siga las cuatro pruebas que el sociólogo español Juan José Linz formuló en 1978: rechazo de las reglas de juego democráticas, negación de legitimidad a los oponentes, tolerancia o aliento de la violencia y voluntad de restringir las libertades civiles de sus adversarios.Terminada la tarea, no se sienta solo. Hay millones que están igual.

Darío Fritz
Darío Fritz es periodista, editor y profesor de periodismo. Autor de “Con la muerte en el bolsillo” (Ed. Planeta) y en “El libro rojo” III (FCE).

Sobre la autora

Araceli Domínguez

Productora Ejecutiva de Voces Ecológicas de la Frontera.
Periodista profesional con estudios de educación ambiental en CETYS Universidad y Fundación PROBEA
Diplomada en Derechos Humanos
Imparte cursos de educación ambiental, cultura del agua, la carta de la tierra, reciclaje, derechos humanos, libertad de expresión y análisis de riesgo.