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TERRITORIOS BALDÍOS

TERRITORIOS BALDÍOS


Ejercicio para apagar el fuego
Darío Fritz
Ha caído como balde de agua fría. La frase se entiende por sí sola. Le aplica a aquel que le descubren un cáncer con metástasis, el gol que acaba con las ilusiones en las gradas de un estadio, el despido de quien se considera parte del mobiliario de la empresa. A veces más que agua fría, parecería el témpano donde queda incrustada la ardilla de La era de hielo. Pero hay casos que deberían ser lo contrario a la frase popular. Se trata de una bola de fuego que entra a rodar indomable, sin el paliativo siquiera del manguerazo de los bomberos. Así lo debe de haber sentido Gianni Infantino cuando en la sesión de la FIFA descubrió que la enemistad israelí-palestina -sus representantes rechazaron darse la mano- se dirime en otros ámbitos, fuera de la guerra, como el futbol, dentro o fuera de un campo de juego. No hay nada de inocencia allí como tampoco cuando un gobierno le lanza a otro su bola de fuego, un meteorito entrando en la atmósfera de la política, como la causa judicial iniciada en una corte neoyorquina, especializada en narcotráfico y lavado de dinero, contra funcionarios mexicanos, empezando por un gobernador.
Las respuestas en política suelen ser tan predecibles como tiempista y arropadas por los espíritus de cuerpo que se abroquelan ante el remezón del adversario. Esto no quiere decir que el fuego deje de consumir a sus víctimas. Entre la admisión de que se va a investigar, las pruebas supuestamente dudosas de la acusación y las razones posiblemente políticas de la imputación, asoma una inocencia tan débil e indemostrable como reprochable. No hay mejor defensa que resistir, ya después se verá si es posible pasar al ataque. Ese empate circunstancial siempre será ganancia. La culpa en el otro se repite como la táctica más universal -el de enfrente siempre será el peor-, ya sea para impedir que el opositor arrastre votos en una elección, ya sea para mantener intacto el honor del impoluto.
Mejor ganar tiempo, dicen los estrategas de crisis, con la amenaza de la derrota tocando a la puerta. Y ya se verá luego. Paso a paso, sugerirán. La investigación puede ser tan veloz como el trajinar de la tortuga o el disparo del misil. Todo se administra. Callar por un buen rato esconderá las flaquezas y someterá el ruido. En el camino pueden aparecer oportunas enfermedades o la integridad para renunciar y dejar el espacio abierto a que se resuelva hasta las últimas consecuencias, el eufemismo más corriente para estas ocasiones. Y con el pueblo como deuda última a quien no se quiere deshonrar.
Pero en el pueblo no se suelen tomar esas prudencias y simulaciones como válidas. Esas son propias de quienes esconden el polvo bajo la alfombra. Que la corrupción se pulverice, las componendas se destruyan, la violencia no cruce sus vidas, alimenta un deseo genuino que se espera no sea solo una promesa de campañas por los votos, sino un diario ejercicio de gobernar.
¿Qué pasaría si los cálculos del poder se definieran a la inversa? Que antes de llegar a los reclamos ajenos de justicia, ante las primeras evidencias de podredumbre las demuela el escarnio público, que ante las traiciones al compromiso de rectitud se les aplique la remoción, que ante la impunidad del enriquecimiento ilícito o la entrega de la seguridad al delincuente los demuela el peso de los tribunales. El incendio en tales casos no sería ni chispa, la soberanía un ejercicio natural de honradez, las políticas de los de afuera una mera ficción, la integridad de las decisiones ley escrita, el futuro de la decencia una realidad.

Darío Fritz
Darío Fritz es periodista, editor y profesor de periodismo. Autor de “Con la muerte en el bolsillo” (Ed. Planeta) y en “El libro rojo” III (FCE).


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Sobre la autora

Araceli Domínguez

Productora Ejecutiva de Voces Ecológicas de la Frontera.
Periodista profesional con estudios de educación ambiental en CETYS Universidad y Fundación PROBEA
Diplomada en Derechos Humanos
Imparte cursos de educación ambiental, cultura del agua, la carta de la tierra, reciclaje, derechos humanos, libertad de expresión y análisis de riesgo.