Advierten que la revisión técnica y la socialización del viaducto elevado son indispensables para evitar afectaciones a la ciudadanía
TIJUANA, B.C., 16 de julio de 2026. – Representantes de los Colegios de Ingenieros y Arquitectos de Tijuana reiteraron su llamado a las autoridades y a la empresa responsable del proyecto del viaducto elevado SUBE-T para que proporcionen la información técnica de la obra, al considerar que la falta de transparencia podría derivar en problemas sociales, de movilidad y de seguridad durante su construcción.
En conferencia de prensa conjunta, los dirigentes de los organismos profesionales señalaron que, pese a haber solicitado formalmente en dos ocasiones la información del proyecto, hasta el momento no han recibido respuesta, mientras la obra continúa avanzando en su primera etapa de cimentación.
El presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Tijuana A.C., Francisco Javier Franco Cázarez, explicó que la solicitud más reciente fue presentada a finales de junio tanto a la Secretaría de Infraestructura, Desarrollo Urbano y Reordenación Territorial (SIDURT) como a la empresa constructora, sin obtener respuesta.
Indicó que el inicio de la obra ya ha generado inconformidad entre residentes y comerciantes de Mesa de Otay debido al cierre imprevisto de carriles, modificaciones en la ejecución del proyecto y el retiro de árboles y áreas verdes.
“Lo que hoy observamos en Otay podría ser únicamente el inicio de un problema mayor cuando la construcción llegue a la zona de la 5 y 10, donde convergen miles de vehículos, viviendas, comercios y una compleja red de infraestructura de agua potable, drenaje, energía eléctrica y gas”, advirtió.
Por su parte, el presidente de la Sociedad de Urbanismo de la Zona Metropolitana de Tijuana, Luis Fernando González Vergara, urgió a implementar un programa integral de socialización del proyecto que contemple módulos permanentes de información para la ciudadanía, estrategias para mitigar el impacto económico a comercios y acciones específicas de seguridad durante la ejecución de la obra.
Los especialistas manifestaron su preocupación por que el proyecto fue desarrollado por una empresa de la Ciudad de México sin considerar, afirmaron, las condiciones particulares de movilidad que presenta Tijuana, una de las ciudades con mayor complejidad vial del país.
Señalaron que un viaducto elevado de aproximadamente 12 kilómetros con once accesos y salidas requiere un análisis profundo sobre su interacción con la infraestructura existente y con los patrones de movilidad locales.
En su intervención, el presidente del Colegio de Arquitectos de Tijuana A.C., José Luis Araiza Velasco, reiteró que el organismo mantiene una postura de respaldo a los proyectos de infraestructura que contribuyan al desarrollo de la ciudad, siempre que éstos se sustenten en información técnica suficiente y procesos transparentes.
“Reconocemos que Tijuana necesita obras estratégicas que atiendan los retos actuales y futuros de movilidad. Toda iniciativa de esta magnitud merece ser analizada con apertura, objetividad y rigor técnico”, expresó.
Añadió que un proyecto de esta naturaleza debe estar respaldado por estudios completos de ingeniería, movilidad, impacto urbano, impacto ambiental, factibilidad financiera y social, así como por medidas claras de mitigación.
Recordó que el Colegio de Arquitectos solicitó oportunamente la información técnica necesaria para realizar una evaluación independiente; sin embargo, ésta no ha sido entregada de manera completa, lo que impide emitir una opinión técnica definitiva.
Asimismo, manifestó que las inquietudes expresadas por vecinos y sectores productivos de Otay deben ser atendidas mediante un proceso transparente que permita conciliar el desarrollo de infraestructura con el bienestar de la comunidad.
Finalmente, José Luis Araiza Velasco reiteró la disposición del Colegio para participar en mesas de trabajo y aportar su experiencia técnica, con el objetivo de que las decisiones sobre el proyecto respondan al interés público y favorezcan un desarrollo urbano ordenado y sostenible para Tijuana.
Los organismos coincidieron en que la transparencia, el diálogo con la ciudadanía y la participación de especialistas locales serán fundamentales para garantizar el éxito de una obra de esta magnitud y minimizar sus impactos durante su construcción.











