TOPOLOBAMPO, ESPEJO DEL FUTURO
Oscar Loza
bahía
La naturaleza tiene mucho que decir,
y ya va siendo hora de que nosotros, sus hijos,
no sigamos haciéndonos los sordos.
Eduardo Galeano
Topolobampo pone a prueba nuestra vocación de futuro. Históricamente así lo ha sido. Es la cuna de una cultura milenaria que se forjó en armonía con la naturaleza que les dio techo, comida y condiciones favorables para su desarrollo. Por su ubicación geográfica la bahía despierta vivo interés para invertir, para hacer negocios y para dar marco a asentamientos humanos que buscan confort cerca de los manglares que coronan la belleza de ese rincón del Golfo de California. Así lo vio Albert Kimsey Owen en aquel aciago septiembre de 1872. Lo deslumbraron sus lagunas, el paisaje, el perfil pacífico de su población. Y la ubicación privilegiada para acortar distancias entre el Pacífico y el lado Atlántico del naciente imperio de los Estados Unidos.
Esas cualidades inspiraron el proyecto de Pacific City (Ciudad de la Paz), un sueño que Owen alimentó no sólo del pensamiento de Marie Howland, sino de las inquietudes de muchos inmigrantes europeos influidos por las ideas de Robert Owen y de Charles Fourier. La Comuna de París, por lo demás, había caído en la batalla con la frente en alto el 28 de mayo de 1871, obsequiando al mundo las novedades que un gobierno de los trabajadores puede ofrecer: salario promedio de sus funcionarios no mayor al pago de los obreros, revocación de mandato en cualquier momento y asamblea popular como autoridad máxima. Owen empleó todo su esfuerzo, pero abriendo las puertas a la utopía a mediados de los años 1880, las condiciones económicas y políticas obligaron al abandono del proyecto cuando despuntaba la segunda mitad de la década de 1890.
El fracaso de la colonia socialista de Owen no fue la renuncia al disfrute de las riquezas y belleza de las lagunas de la Bahía de Ohuira, algunas de las familias pioneras del experimento social que se quedaron y otras que llegaron después no olvidaron el potencial que el canal de Taxtes le daba al Valle del Río Fuerte (Zuaque para los yoremes) y con el tiempo le dieron vida a una agricultura capitalista moderna, a una ciudad que se vio en el espejo de las urbes de nuestro vecino del norte, sin voltear de reojo hacia el viejo diseño de los asentamientos que nos heredó la administración española. Y se guardaron la Bahía de Ohuira para recreación, fuente de alimentos y puerta ubérrima que trae tesoros del mar y cultiva el comercio.
Mario Gill, en su libro La conquista del Valle del Fuerte hace un brillante repaso de la promesa que el Valle del Fuerte y la costa ahomense significan para el futuro de Sinaloa. Eran los años 50 del siglo pasado y el pueblo originario de la zona contemplaba el pujante crecimiento de Los Mochis, la concentración de la riqueza que aguas, tierras del Valle del Río Zuaque y mano de obra yoreme y mestizos pobres generaban, sin que la justicia económica sentara sus reales.
Topolobampo es una de las zonas del Golfo de California más vivas y que acumula históricamente múltiples agresiones a su fauna y flora. La CFE estableció una Central Termoeléctrica en 1995 de 320 MW, que de origen consumía solo el contaminador carbón mineral; una Central de Ciclo Combinado en 2019 de 911 MW y una segunda Central de Ciclo Combinado con capacidad de 766 MW en 2024. Todas han dejado huella ecológica.
En la Bahía está presente Pemex con una de las cuatro estaciones de almacenamiento y distribución que tiene en Sinaloa; comenzó a operar en 1982 y su capacidad es de 750 mil barriles de combustible: 300 mil barriles de gasolina Magna, 120 mbg Premium y 330 mb de diésel. Los sustos por derrames no han faltado, apenas el pasado mes de febrero pescadores y habitantes de las comunidades vecinas alertaron sobre derrame de combustibles, solicitando auxilio de las autoridades. La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) tiene registro en fechas anteriores de escape de gasolina Magna que afectaron terrenos productivos en el poliducto Topolobampo-Guamúchil-Culiacán.
La vulnerabilidad se incrementa con las pretendidas plantas de amoniaco del GPO y la de Mexinol. Las tres lagunas de la Bahía de Ohuira, de instalarse las nuevas plantas industriales, verán incrementados los riesgos de contaminación. Tres factores dan cuerpo al riesgo y alimentan los justificados temores: fallas mecánicas de los poliductos, que son tan naturales como posibles; la corrosión, tan propia de los materiales de que están hechos instalaciones y poliductos; y las rupturas que suelen darse por robos de combustibles (prácticas de huachicol), registros de sismos u otras causas sobrepasan la resistencia de los materiales de almacenamiento o distribución de combustibles.
El viernes 12 de junio Alicia Bárcena estuvo en Los Mochis. Ella abrió una mesa de diálogo con el movimiento ¡Aquí No! Y empeñó la palabra de continuar la noble práctica de escuchar las razones de las partes a la semana siguiente. Hasta el viernes 17 del presente se reanudaron las pláticas con fuerte reclamos de los yoremes, pues habiendo acordado una ruta de temas en conferencia de prensa los funcionarios del gobierno federal la modificaron. Reconociendo habilidad en la conducción de la mesa y sensibilidad hacia la postura yoreme, el diálogo tomó forma. Se desarrollaron las sesiones hasta el jueves 23 y se contó con la asistencia de la empresa GPO. Si se abordan razón y capacidad de exposición, habrá que reconocer la brillantez de la doctora en biología Diana Escobedo, del doctor en derecho Gonzalo Armienta, del abogado Alejandro Espinoza y la congruencia del cobanaro de Ohuira Felipe Montaño y las defensoras Claudia Susana Quintero y Melina Maldonado. tres acuerdos deben destacarse, aunque el principal no se haya alcanzado: Profepa inspeccionará de nueva cuenta la Zona Protegida en las áreas que yoremes y GPO señalen, lo que mantiene una incierta esperanza en que cambie la decisión del gobierno federal de instalar la planta de amoniaco. Otro acuerdo es una mesa de diálogo para tratar la duplicidad en el nombramiento de las autoridades tradicionales. El tercer acuerdo es la atención a decenas de reclamos de las comunidades yoremes y Topolobampo en servicios públicos y educación. Bien dice Eduardo Galeano: La naturaleza no es muda. ¡Que no muera el diálogo y la disposición para llegar a un acuerdo! Vale.
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X @Oscar_Loza











