- En la Asamblea General de la Street Child World Cup 2026 llevada a cabo en México, niñas, niños y adolescentes alzaron su voz y exigieron educación de calidad, inclusión y derecho a la identidad.
- Fútbol por los ODS, una plataforma global de la ONU con más de 400 organizaciones en 120 países, demuestra cómo el deporte puede impulsar inclusión, igualdad y derechos humanos.
- Iniciativas como la Street Child World Cup muestran que el fútbol también puede ser una poderosa herramienta para que niñas, niños y adolescentes históricamente excluidos fortalezcan su voz, participen activamente y se reconozcan como agentes de cambio para alcanzar los ODS.
Ciudad de México, 15 de mayo de 2026.- “¡Nosotros somos alguien!”, gritaron al unísono niñas, niños y jóvenes de más de 20 países durante la Asamblea General que marcó el cierre de la Street Child World Cup 2026 (Copa Mundial de Niñas y Niños de la Calle), realizada en México por Street Child United y Fútbol Más, organizaciones integrantes de la iniciativa de la ONU Fútbol por los Objetivos.
Con el lema “I am somebody” (“Yo soy alguien”), la Street Child World Cup se convirtió en un escenario donde las historias de infancias en situación de calle y contextos vulnerables se transformaron en exigencias colectivas y donde la visibilidad se convirtió en acción.
En el mundo, se estima que más de 150 millones de niñas, niños y jóvenes oficialmente no existen: sin acta de nacimiento, sin acceso garantizado a educación o servicios de salud, sin protección y sin voz.
“Haber nacido en situación de calle no es un defecto ni debería determinar nuestros derechos. La identidad es nuestro derecho y la protección nuestra meta”, sostuvieron las y los participantes de la Copa organizada por Street Child United basada en el Reino Unido y Fútbol Más basada en México, organizaciones que forman parte de Fútbol por los Objetivos, una estrategia de la ONU que impulsa el deporte como herramienta de transformación social, inclusión y promoción de los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la paz.
“Fútbol por los Objetivos es una iniciativa de la ONU que moviliza a la comunidad futbolística mundial en torno a compromisos con la sostenibilidad ambiental, los derechos humanos y la igualdad de género (…) Street Child United es miembro de Fútbol por los Objetivos y organizó esta Copa Mundial, en la que las niñas, niños y jóvenes en situaciones vulnerables juegan fútbol para reafirmar su identidad, para estar a salvo del abuso, para ser vistos y escuchados. Y nosotros, como Naciones Unidas, estamos aquí para apoyar ese sueño”, expresó Carlos Islam, Coordinador de la iniciativa Fútbol por los Objetivos de la ONU.
Las y los integrantes de los 30 equipos participantes aprovecharon la Asamblea General para hacer un llamado a autoridades, organismos internacionales y sociedad civil a garantizar el derecho a un medio ambiente sano, acceso a servicios básicos, sistemas de protección más eficaces, transporte público sostenible y una educación de calidad que responda a las realidades de quienes no pueden acceder a modelos escolares tradicionales.
“El mundo en el que vivimos está tan lleno de injusticias y destrucción que nos olvidamos de que el amor es mucho más fuerte. Aprendimos de los problemas que tienen nuestros amigos de otros países. Venimos a jugar fútbol pero nos vamos con mucho más”, expresaron las y los jóvenes.
Las demandas, insistieron, no son individuales: son colectivas y reflejan las condiciones que enfrentan millones de niñas, niños y jóvenes en situaciones vulnerables alrededor del mundo.
Durante la Asamblea General, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, acompañada por Bono y The Edge, integrantes de la banda U2, compartió un mensaje de fraternidad universal y de esperanza en un futuro compartido donde prevalezcan la libertad, la dignidad y la riqueza cultural de los pueblos.
“Queremos un mundo donde no suenen las armas, sino la música; donde no ronde el miedo, sino la alegría; un mundo guiado por la cooperación, la fraternidad y la esperanza. Que ruede la pelota, no como símbolo de lujo, dinero o poder, sino como símbolo de paz y encuentro. Que ruede la pelota donde alguna vez pudo haber rodado el dolor, para que nunca más la guerra le robe la esperanza al mundo”, expresó la mandataria.
Por su parte, la Coordinadora Residente de la ONU en México, Allegra Baiocchi, destacó iniciativas como la Street Child World Cup, al considerar que demuestran el potencial del deporte como herramienta para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), de transformación social y de promoción de la inclusión, la igualdad, los derechos humanos y la justicia social dentro y fuera de la cancha.
“Estamos en la Asamblea General (…) súper emocionadas de escuchar las voces de todos estos chicos y chicas que vienen de todo el mundo y que pasaron una semana aquí en México jugando a fútbol, pero sobre todo conociéndose, trabajando los temas de pobreza, de derechos, de inclusión (…) El fútbol tiene que unir, no siempre lo hace, pero sí tiene que unir y aquí lo está haciendo”, comentó la Coordinadora Residente.
Fue durante un voluntariado en Sudáfrica que John Wroe, CEO y cofundador de Street Child United, conoció a un niño en situación de calle que le motivaría a tomar acción.
“Era un niño de la calle que llevaba diez años viviendo en ella. Me dijo: «Cuando la gente me ve en la calle, dice que soy un niño de la calle; pero cuando me ven jugando al fútbol, dicen que soy una persona, soy una persona como tú». Entonces supimos que el fútbol podía usarse para cambiar la percepción que la gente tenía de los niños de la calle”, recordó John Wroe.
El CEO de Street Child United insistió en que para alcanzar la Agenda 2030 todas las personas deben participar y el fútbol es un vehículo para cambiar la forma en que la gente trata a las niñas, niños y adolescentes de la calle.
“Lo que intentamos hacer es crear una plataforma global para que las voces de estos jóvenes se escuchen, para que el mundo les preste atención y se una a su causa“, expresó John Wroe.
En la Copa participaron delegaciones de Palestina, Pakistán, Bangladesh, Brasil y México, además del equipo Borussia-ACNUR integrado por niñas, niños y adolescentes refugiados. Para Chiara Cardoletti, Representante designada de ACNUR en México, esta experiencia les ha permitido a las y los jugadores mirar hacia adelante, fortalecer sus sueños y construir nuevas oportunidades a través del deporte.
“Ha sido una oportunidad maravillosa y como ACNUR, como Naciones Unidas, estamos súper encantados de haber podido apoyar esta iniciativa y vamos a seguir apoyando al Gobierno de México que ha hecho tanto para continuar dando la bienvenida a tantos refugiados”, mencionó la Representante designada de ACNUR en México.
La Street Child World Cup 2026 concluyó dejando claro que el fútbol puede ser mucho más que una competencia deportiva: puede convertirse en un espacio para reconocer derechos, visibilizar desigualdades y escuchar a quienes históricamente han sido ignorados. Porque, como repitieron las y los jóvenes desde el escenario del Teatro Hidalgo: “Nosotros somos alguien”.
Conoce más sobre Fútbol por los Objetivos y súmate a la acción global a favor del desarrollo sostenible, los derechos humanos y la paz.










