EL SISTEMA POLÍTICO Y REFORMA

EL SISTEMA POLÍTICO Y REFORMA

ESTADO VIOLENTO 20250828.
El caso Alito vs La nación.
Una y otra vez, la sociedad humana debe de observar lo que pasa con su organización comunitaria, cuando la violencia está presente en cada uno de los accidentes públicos.
El Estado mexicano actual, nació de una violencia revolucionaria, que venció con la sangre y con las armas (más de dos millones de muertos), en 1917, la violencia del Estado feudal y de las haciendas porfiristas.
Y nació otro Estado con su propia violencia contenida en las letras de su nueva constitución. Allí, en la ventana que se dejó abierta, para que entrara y anidara de nuevo la propiedad privada de la tierra y de los medios de producción, allí, entro el capitalismo mexicano, con su violencia inherente. “el capital que resume lodo y sangre por todos sus poros) en las palabras de Marx, vertidas en su famoso manifiesto.
El capitalismo, con todas las virtudes heredadas del pasado de la humanidad, contiene aun la violencia más profunda que anida en la toma en propiedad de los medios de producción, en propiedad privada, los medios de subsistencia de una nación.
Esta violencia explica todo, la destrucción sin piedad del medio ambiente que produce el calentamiento global, el deshielo de los glaciales, la persecución contumaz de las especies oceánicas o terrestres. La destrucción sin piedad del mundo vegetal, la violencia brutal que anida en la producción de alimentos de origen animal.
La criminal explotación del trabajo humano, convertida hoy, en el robo legal del plusvalor. Robo que se expresa en la jornada de trabajo esclavo interminable, en la semana de 48 horas de labor extenuante, en el salario que limita el alimento suficiente y sano, para la educación completa y de calidad, para el estado de salud deseable sin enfermedades ni amenazas al bienestar.
Desde que tomamos conciencia de los derechos humanos, cuando jóvenes arribamos a la universidad, la violencia la vivimos de frente convertida en el brazo armado de los jóvenes, entrenados por la iglesia o el PRI, que asolaban los recintos universitarios.

El MURO, las juventudes priistas, que tomaban a las organizaciones estudiantiles como suyas, para ser semilleros de reclutamiento de porros violentos y arrebatados. Los mismos porros que hoy vemos sentados en las curules de las senadurías de la república.
Ellos eran desde entonces, ejércitos de civiles reclutados por la iglesia (Salinas Price), o por el Partido de Estado el PRI, quienes mantenían el control de las universidades y tecnológicos, para someter calladamente las inquietudes estudiantiles.
Por naturaleza, la universidad es el caldo de cultivo de la evolución de los Estados, allí viven los jóvenes que se preparan para la toma de la ciencia, pero también para la toma de la ética más profunda de la sociedad humana. Por esto el terrible control sobre ellos y sobre sus manifestaciones cívicas.
Y Allí, las iglesias y los partidos sembraban sus semilleros ideológicos, usando de toda la riqueza que les daba el poder, de toda la violencia que las circunstancias les permitían.
Ellos eran propietarios de las Sociedades de Alumnos en donde se nutrían los consejos estudiantiles de las Universidades, que son parte de la autoridad académica y administrativa. Ellos los dueños de las becas en efectivo o en prerrogativas para estudiar en el extranjero. Ellos los futuros delfines que heredaran el poder.
Allí conocimos a los Roque Villanueva, a los Salinas de Gortari, a Los Corona del Rosal, a los Borja Navarrete, a los Madrazo Pintado, Los Camacho Solís, los Lozoya Talman. Los Mena Brito, los Baz, los Hanks, los hijos del grupo Atlacomulco. Los hijos de los Terrazas, Los Redo, Los Colorado, los Gautier, los Molina, Allí, los futuros rectores, gobernantes, legisladores, embajadores de todas las naciones, gobernadores, lideres de partidos, legisladores plurinominales impolutos ausentes del sudor de las elecciones.
Ahora, estos días, en que se intenta salir del marasmo en que nos metieron los neoliberales por más de 40 años de dominio. Hoy en que el gobierno se comienza a nutrir con personajes de la izquierda, y que por la vía del voto ciudadano, sin violencias, se pretende poner al día a la constitución y a un nuevo Estado de Derecho, los golpeadores de siempre, los violentos capitalistas, los cristianos violentos, los hijos porros de los antiguos porros, como el líder priista Alejando Moreno, antes nuestros ojos atónitos, observamos la misma violencia primitiva que vivimos cuando jóvenes.
Ellos no son amigos del dialogo, del razonamiento, de la ley, de la justicia. Ellos son los partidarios de la violencia, de todas las violencias, incluyendo las más tenebrosas de todas, la traición a la nación.
Los medios de información, las “benditas redes”, nos han mostrado con crudeza, la infamia que significa la violencia física, empleado por un porro, líder de un partido que en el pasado fue el partido mayoritario de Estado, violencia en contra del presidente de la comisión permanente del congreso en sesión legislativa.
El tema a discutir era el de la traición a la patria. Se ventilaba el hecho, de que legisladores, senadores de la nación, cometieron actos públicos de declaraciones y propaganda política, orientada a permitir, que tropas extranjeras, con cualquier pretexto, pisen el suelo mexicano, en son de violencia.
Con cualquier pretexto, y de cualquier manera, convocar a fuerzas extranjeras intervenga en los asuntos nacionales, significa para los mexicanos, alta traición. Y este acto lo han cometido entre otros, la senadora plurinominal por sonora. Lilly Téllez, y el senador plurinominal por Campeche, Alejandro Moreno. ¿Las razones?: la intención de obtener un beneficio colateral, o la pérdida de la razón. Ambas pueden ser.
Se planteaba ante el pleno del Senado, si se podía formular una declaración colegiada de rechazo moral a los actos de los Senadores, y de calificación de traición contenida en sus palabras y declaraciones. Y si tales hechos merecían, una acusación judicial, y en consecuencia, la pretensión de un acto de desafuero.
Mas la violencia legal heredada, en contra de los intereses de la nación, herencia escrita o ignorada en el texto jurídico, da libertad plena a los legisladores, senadores sostenidos con los dineros del pueblo. Da, decimos, plena libertad de pensamiento y de palabra, para convocar a gobiernos o poderes extranjeros, a usar de sus fuerzas armadas, para penetrar al suelo nacional, con el pretexto de perseguir y aprisionar a delincuentes nacionales. Con todo lo que significa este acto para la soberanía nacional, tomando en cuenta la dolorosa historia de México, en cuanto a relaciones internacionales se refiere.
Esta ausencia de definición jurídica de actos de esta naturaleza, este descaro jurídico dictado seguramente desde los intereses extranjeros, siempre asociados a los intereses de los movimientos de derecha en México, Nos ha obligado a vivir, las infamias de una total falta de respeto a un líder de la nación, ejecutada por uno de sus iguales, el que está obligado al mayor respeto y consideración a la investidura.
Ante la petición violenta de Alito, de que se le conceda la palabra, el presidente le responde:” le daré la palabra senador, en cuanto usted se siente en su curul. De pie y exigiendo con violencia no se la daré”. “Respete mi persona, no me toque, respete mi investidura.” Son imágenes y palabras históricas.
Porque así lo permiten las circunstancias, La violencia física en la cámara se presentó y hizo su papel histórico. Las cámaras, los aparatos y los medios de información presentes, lo captaron todo. Porros del viejo PRI, acompañados de golpeadores profesionales, karatecas, armados con kendos o barrotes, aporrean a quienes se les pongan enfrente, a otros senadores, a fotógrafos, a empleados que intentan contener la violencia. Agreden al mismo presidente de la comisión permanente.
Por más que los llamados a la paz y la tranquilidad parlamentaria se repiten cada segundo, expresados por el presidente de la sesión. Los parlamentarios han perdido la cabeza, la razón, la ecuanimidad indispensable. Hay que matar al presidente que pone orden en la sala. Hay que matar al mensajero.
Hay que aplastar la razón, es el PRI, el viejo PRI de los porros universitarios, ahora gobernadores, senadores, diputados, presidentes municipales, líderes de las cámaras de comerciantes, de los colegios de profesionistas, de las sociedades de alumnos, apoderados de las universidades, de los institutos tecnológicos. Del Seguro social, de Pemex, del Infonavit. De todo lo que represente algún poder en México.
México es hoy una nación en tránsito hacia el progreso, hacia el arranque para el desarrollo y el crecimiento, está en los tiempos, de demoler el viejo edificio del Estado, en todas sus instituciones caducas, para construir nuevas, para poner en sus timones, nuevos capitanes, aguerridos, jóvenes y jóvenes. Por esto la violencia verbal, escrita y de hechos e imágenes. La reacción de los conservadores, que como en todos los tiempos de la historia, se resisten a morir políticamente hablando.
El PRI, esta moralmente muerto. El Pan también. Han perdido, toda base social, aquella que sostiene a los Estados lo mismo que a los carteles de todo tipo. Por esto la violencia extrema.
Hoy en las cámaras hemos observado dos delitos, dos crímenes, uno de lesa patria, el relato de traiciones palaciegas, ejecutadas por senadores de la república, la otra, la agresión primitiva y física en contra del representante de la nación en un momento histórico. El digno senador Eduardo Gonzales Noroña.
Que sigue. ¿? Que recurso tiene la nación, para denunciar los crímenes y darle juicio merecido a los criminales.??.
Si el crimen, la falta de probidad nacional, lo hubiera cometido un soldado, las leyes militares son muy claras al respecto. Acusado de traición, sería sometido el soldado al juicio del fuero militar.
Si el crimen lo cometiera un civil, común y corriente, la denuncia se haría pública, y tal vez hubiera un juicio penal y una pena mínima. Más moral que física. Se llevarían a cabo.
Más sí el crimen de traición lo comete un senador de la república, no puede ser juzgado por un juez común, ni por un consejo militar, la pena es tan grande, como grande es su representación, que merece un juicio de su propia cámara, del congreso de la unión en general, que son sus iguales. Y allí, debe establecerse la denuncia, reconocerse el crimen, instaurarse el congreso en tribunal de procedencia, y acordar, el primer término, el desafuero del presunto traidor, e iniciar el debido proceso.
Si la explicación del traidor en su defensa, puede convencer al público en general, pues el juicio deberá ser público, y convencer a su vez al jurado, con su argumentación, de que el acto ejecutado no llevaba intención de una traición, por ignorancia o por falta de información, entonces el tribunal, deberá dar la oportunidad al traidor, de reconocer públicamente la ejecución de los actos reclamados, de disculparse ante el tribunal y ante el pueblo por los agravios causados, y de solicitar al tribunal y a la nación, la restitución de su fuero para el caso de ser un Senador elector por mayoría, debido al uso de la violencia en contra de la máxima autoridad del foro en su momento.
Y como es el caso, en que el senador, no es de elección popular, sino que es uno de representación plurinominal, El Jurado de procedencia, solicitara al INE y al Partido político correspondiente, que substituya en su cargo al senador Juzgado, por el candidato número siguiente en la lista de los plurinominales ofrecidos por el Partido en su tiempo. A quien se le dará el reconocimiento de representación debido y el fuero correspondiente.

Henry Alberto Castro
Henry Alberto Castro, es nativo de Frontera Tabasco, egresado de la facultad de ingeniería de la UNAM dónde participó activamente en la izquierda juvenil, ahí fundo el periódico estudiantil Orientación, fue activista del movimiento del 68 junto al rector Barros Sierra, participó en grupos políticos con Heberto Castillo Cuauhtémoc Cárdenas y Alfonso Aguilar entre otros.

Sempere y Castro.
Tijuana, B. C. Agosto 2025.

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Sobre la autora

Araceli Domínguez

Productora Ejecutiva de Voces Ecológicas de la Frontera.
Periodista profesional con estudios de educación ambiental en CETYS Universidad y Fundación PROBEA
Diplomada en Derechos Humanos
Imparte cursos de educación ambiental, cultura del agua, la carta de la tierra, reciclaje, derechos humanos, libertad de expresión y análisis de riesgo.